A golpe de tacón -Simone de Beauvoir-

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A Golpe de Tacón es un proyecto que se ha gestado a fuego lento, como todo lo que haces con ganas. Hace tiempo que tenía ganas de hacer algo con Mela, ella siempre me da un empujoncito que necesito, y yo se lo devuelvo en cuanto puedo. Y tenía que ser de mujeres, de las que admiramos y en las que nos gusta reflejarnos,

Tiendo a admirar a mujeres fuertes e independientes. Reconozco que la fragilidad no me parece un valor y que no me gusta cuando veo mujeres que juegan esa baza, negando su fuerza, que es la de la vida.

Por eso, nuestras primeras mujeres admirables en A golpe de tacón, son mujeres fuertes, libres y con personalidad.
Como Simone de Beauvoir. Recuerdo leer en mi adolescencia, reivindicativa a nivel máximo, El segundo sexo, probablemente influenciada por mi madre, en una época suya de feminismo activo. Mal que nos pese seguimos teniendo que luchar nuestros derechos en la vida real, y los que tenemos en el papel se los debemos a ellas.
Ese libro me descubrió la libertad sexual, de decidir qué haces con tus opciones desde la responsabilidad y un único compromiso, el que tienes contigo. Simone decía que una mujer libre es justo lo contrario de una mujer fácil, y tiene razón. Las mujeres libres damos miedo a veces, sabemos que sobrevivimos y no nos va lo fácil precisamente.

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Otra cosa que me fascina de ella es imaginarla escribiendo y leyendo en cafés, pocas cosas más fotografiables para mi, de ahí el Mujeres y Bares (proyecto que no quiero dejar nunca). Quiero saber más de su historia, me provocan admiración. Verlas ahí, solas, en su universo personal. Seres pensantes que deciden, como Simone de Beauvoir, mantener toda su vida una relación de amante con Sartre.

Admitiendo sus “amores contingentes” desde la certeza de que nadie es de nadie. Pero siempre desde la verdad y el respeto mutuo. Ellos se compartían esas aventuras como algo gracioso, sabedores de que su amor estaba por encima. Duró hasta la muerte de él, siendo más sincera que muchas relaciones “normales”.
Mantuvieron el respeto mutuo, la admiración intelectual y la verdad como bandera. Reconozco ser menos francesa que ellos, puede que yo le sacara los ojos 😉
Me llama la atención que él le ofreció matrimonio y ella se negó, no quería que la rutina y el aburrimiento de instalara entre ellos, y además quería ser libre y conseguir todo por ella misma, aunque sufrió con algunos de esos amores contingentes de Sartre, siempre volvieron el uno al otro.
Finalmente ella sabía bien que “el problema de la mujer ha sido siempre un problema de hombres”

“No te enamores de una mujer que lee, de una mujer que siente demasiado, de una mujer que escribe..
De una mujer así, jamás se regresa”
Simone de Beauvoir

A golpe de tacón
Un proyecto de mujeres admirables
Mela Revuelta y Rosvima

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