Viajo sola. Fotos

   
    
    

  

    
 

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Sé que te asusta septiembre Porque te comen las nubes. 

Empiezan los finales

Y acaban los principios. 

Y una nunca está preparada 

Para decir adiós,

Por mucho que nos eduquen. 

Pero también sé

Que no existen batallas 

Para quien no puede lucharlas. 

Que no existe victoria 

Para el que no mordió el polvo. 

Y que la mayoría de veces

Es quien observa desde fuera

El que recibe más golpes 

En su coraza. 

Y también sé qué es despertar contigo

Ver a tus demonios pasearse

Y que no tengan valor de hacer más

Que pisarte los talones

Arrancarte la ropa

Y ver como desnuda

Resurges de tus entrañas

Sin contarle nada al mundo. 

Sé que detrás de tu sonrisa

Se esconden mil arañazos

Curados con los años 

A base de caricias propias.

Y sé que en el fondo

Cada vez que hablas de dolor

Es porque el mismo se te escapa

Pero incluso así

Incluso así, amiga

Te veo mucho más fuerte. 

Y ¿por qué no? 

Pienso que la vida no da lo que le devuelves 

Si no lo vas a buscar tú.
Pero sí sé

Que puedes

Que sabes

Que sientes 

Que mueves 

Que tienes 

Las ganas de luchar del mundo. 

Que has salido ya de mil desiertos

Y no te amarga el mil y uno. 

Porque así es tu vida con un retrovisor:

La mirada fija para ver qué viene

Y un punto muerto para ver lo que se va.
Siempre consciente de que el tiempo

No se mide por veranos

Ni por inviernos; 

Ni siquiera por febreros 

Que te hacen recular. 

Que la vida es una sola

Y los cambios son constantes.

Que muchas veces el uno

No debe ser una suma de dos.

Y que la mejor compañía en la tierra

Se debe labrar en dos brazos:

Los de una misma. 

Que tu piel se volvió atópica

Para poder soportar el fuego 

De un alma de verdad

Que sabe volar por si misma.

Y que tus huesos saben ser fuertes

Fuertes por si solos.

Y tus piernas saben ser largas

Para que llegues donde quieras. 

Pero solo quiero

Y solo espero que sepas

Que por mucho que tus luchas lleguen

Siempre podrán ser nuestras

@cartasaningunaparte

  

Barbudos 

No son fotografías, son historias. Historias de barbas. 
   
    
   
 
    
     

    
    
   
   
  
    
    
    
   
   

   
   
    
    
    
    
    
 

A golpe de tacón. Frida Khalo

frida

Pocas mujeres han estado más presentes como personajes que me llaman la atención que Frida Khalo. Su imagen potente, de vuelta de los cánones de belleza pero a la vez, tan atrayente por su personalidad.

Su obra te puede gustar o no, pero no te deja indiferente. Aunque para mí es su vida lo más llamativo. Sufridora por muchas razones, sus enfermedades, que la postraron en la cama, y su accidente con un tranvía, que la aplastó literalmente, condenándola a dolores continuos de por vida… y sus otros dolores. Los del amor.

Mujer de amantes varios, siempre fue fiel a un gran amor, Diego Rivera. Hombre feo, gordo, bohemio, comunista, ateo, controvertido, vividor y egocéntrico, que debía tener mucho magnetismo porque, como ella misma le dice: “cómo carajos le haces para conquistar a tanta mujer si estás tan feo hijo de la chingada…”

Frida a la vez lo admiraba, lo necesitaba, lo odiaba, era una pasión desbocada… de esas relaciones tormentosas de las que es más difícil salir que de la mafia. Sus cartas son desgarradas, de alguien que no sabe terminar con ese volcán de sentimientos. Llegó a perdonarle que la engañara con su hermana.

Siempre pienso que esas relaciones eran posibles porque ella no se lo contaba a sus amigas, sino lo destrozaban a Dieguito 🙂

Cuando he leído su biografía para este proyecto me provoca curiosidad que las mujeres que estoy eligiendo son inteligentes, libres, talentosas.. pero acaban eligiendo hombres que las engañan y necesitan muchas mujeres, por un ego (muy artístico) seguramente mal gestionado. Y a la vez, tanto en Simone de Beauvoir como en Frida Khalo, puede decirse que la necesidad de amor fue una constante en sus vidas pese a su independencia, ya que ellas también tuvieron múltiples amantes que no hacían que quisieran menos a Sartre o Rivera, a quienes siempre defendieron y murieron amando.

 

“Quizá esperen oír de mí lamentos de ‘lo mucho que se sufre’ viviendo con un hombre como Diego. Pero yo no creo que las márgenes de un río sufran por dejarlo correr…”

Frida carta

 

A golpe de tacón -Simone de Beauvoir-

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A Golpe de Tacón es un proyecto que se ha gestado a fuego lento, como todo lo que haces con ganas. Hace tiempo que tenía ganas de hacer algo con Mela, ella siempre me da un empujoncito que necesito, y yo se lo devuelvo en cuanto puedo. Y tenía que ser de mujeres, de las que admiramos y en las que nos gusta reflejarnos,

Tiendo a admirar a mujeres fuertes e independientes. Reconozco que la fragilidad no me parece un valor y que no me gusta cuando veo mujeres que juegan esa baza, negando su fuerza, que es la de la vida.

Por eso, nuestras primeras mujeres admirables en A golpe de tacón, son mujeres fuertes, libres y con personalidad.
Como Simone de Beauvoir. Recuerdo leer en mi adolescencia, reivindicativa a nivel máximo, El segundo sexo, probablemente influenciada por mi madre, en una época suya de feminismo activo. Mal que nos pese seguimos teniendo que luchar nuestros derechos en la vida real, y los que tenemos en el papel se los debemos a ellas.
Ese libro me descubrió la libertad sexual, de decidir qué haces con tus opciones desde la responsabilidad y un único compromiso, el que tienes contigo. Simone decía que una mujer libre es justo lo contrario de una mujer fácil, y tiene razón. Las mujeres libres damos miedo a veces, sabemos que sobrevivimos y no nos va lo fácil precisamente.

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Otra cosa que me fascina de ella es imaginarla escribiendo y leyendo en cafés, pocas cosas más fotografiables para mi, de ahí el Mujeres y Bares (proyecto que no quiero dejar nunca). Quiero saber más de su historia, me provocan admiración. Verlas ahí, solas, en su universo personal. Seres pensantes que deciden, como Simone de Beauvoir, mantener toda su vida una relación de amante con Sartre.

Admitiendo sus “amores contingentes” desde la certeza de que nadie es de nadie. Pero siempre desde la verdad y el respeto mutuo. Ellos se compartían esas aventuras como algo gracioso, sabedores de que su amor estaba por encima. Duró hasta la muerte de él, siendo más sincera que muchas relaciones “normales”.
Mantuvieron el respeto mutuo, la admiración intelectual y la verdad como bandera. Reconozco ser menos francesa que ellos, puede que yo le sacara los ojos 😉
Me llama la atención que él le ofreció matrimonio y ella se negó, no quería que la rutina y el aburrimiento de instalara entre ellos, y además quería ser libre y conseguir todo por ella misma, aunque sufrió con algunos de esos amores contingentes de Sartre, siempre volvieron el uno al otro.
Finalmente ella sabía bien que “el problema de la mujer ha sido siempre un problema de hombres”

“No te enamores de una mujer que lee, de una mujer que siente demasiado, de una mujer que escribe..
De una mujer así, jamás se regresa”
Simone de Beauvoir

A golpe de tacón
Un proyecto de mujeres admirables
Mela Revuelta y Rosvima

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Quédate a dormir. Los sueños

 

Fotografía

 
He vuelto a soñar. Cuando tenía 25 años soñaba cada noche películas casi de Buñuel. Me despertaba riéndome y solía levantarme corriendo a escribirlas. Con el tiempo y las obligaciones ese surrealismo se instaló más en mi vida y abandonó las noches. Pero últimamente los sueños han vuelto, son escalofriantes a veces, dignos de analizar porque en ellos están mis miedos y mis deseos.
Las cosas que me frustran y me duelen aparecen con más claridad que en mis pensamientos conscientes.
El otro día soñé que estaba en una noria muy alta, que tenía miedo y me quería bajar. En cada cabina había algo que representaba cada una de las cosas que componen mi vida; alguien de mi trabajo, una amiga, un fotógrafo, algún amigo extraño de esos incatalogables, un niño, un cubano y un médico.
Me pregunto porqué el que decidió saltar desde lo alto fue el niño, dejándome aterrada. Me desperté sudando y gritando. No podía haberse caído de mi noria alguna otra cosa que me importara menos? Desde ese día necesito a mis hijas cerca de una forma más acuciante. Hoy he soñado con ellas, dormía a su lado, era un sueño amable, y surrealista también, de los que te hacen sonreír al abrir los ojos y querer escribir. Ellas me vuelven a hacer sentir lo que de verdad importa, son mi cable a tierra y el centro de mi vida. He perdido mucho el tiempo ocupándome de otras facetas, y al final la única importante es esta, la que me hace soñar despierta.

Serie Quédate a dormir.